lunes, 3 de febrero de 2020



¿QUÉ NOS ENSEÑAN NUESTRAS 
MADRES FUNDADORAS?


         Constanza Andrea Farías Banto  
Novicia Carmelita Teresa de San José, primer año.

La mujer en la sociedad del siglo XIX ocupaba un rol secundario. Muchas de ellas sometidas al hombre tenían que ser esposas obedientes, dedicadas al cuidado del hogar y al servicio de la familia. Sin embargo, en el pueblo de Riudecañas vivieron tres mujeres valientes, que escuchando la voz del Señor marcaron la diferencia.

En el libro “A merced de Cristo” se relata la historia de estas mujeres, cuyos nombres fueron Magdalena Juncosa, Teresa Toda y Teresa Guasch.

Magdalena Juncosa, se casó con José Toda, con quién tuvo cinco hijos. Como la mujer de aquella época se dedicó al cuidado del hogar y al servicio de su familia, transmitiendo profundos valores humanos y cristianos. Sin embargo, su felicidad no duraría mucho tiempo, pues a temprana edad quedó viuda al cuidado de cinco hijos, de los cuáles sólo dos llegaron a edad avanzada (Teresa y María).
Teresa Toda, hija de Magdalena Juncosa, tenía 20 años cuando se casó con Antonio Guash. De esa unión nació su única hija que recibió el nombre de Teresa Guasch. Sin embargo, la felicidad tampoco duraría mucho tiempo, pues tanto Teresa como Antonio tenían distintos caracteres. Teresa acostumbrada a la vida de hogar le sería muy difícil convivir con Antonio, un hombre entregado a la ociosidad y a los vicios. Es por ese motivo, que esta joven mujer sufriría mucho por causa de su esposo, de quien sólo recibiría malos tratos y desprecios.
Magdalena fue testigo de todos los sufrimientos de su hija y tan grande fue su amor de madre que  asumió el dolor de su hija como propio ¡Cuánta valentía y fortaleza podemos encontrar en esta mujer que quedó viuda joven, que más tarde perdería a tres de sus hijos y que al enterarse del fracaso matrimonial de Teresa asume como propio el dolor! De esta manera Magdalena no consintió en que Teresa volviera con Antonio, y tampoco Teresa quería apartarse de su Madre. Magdalena, entonces, marcharía a la cabeza de su familia y con su hija y nieta se enfrentarían a la vida hasta que el 25 de febrero de 1879 fallece Magdalena, no sin antes cumplir la misión que Dios tenía para ella.

No podemos entender los inicios de la Congregación de Hermanas Carmelitas Teresas de San José sin mencionar a la abuela Magdalena, pues en ella podemos descubrir un gran amor hacia la familia y la preocupación por el más necesitado, pues cuando Magdalena se enteró del fracaso matrimonial de su hija Teresa, ella es quién la acoge y acompaña. Pasaron momentos difíciles, en los que se encontraron con el rechazo, la incomprensión y todo tipo de humillaciones, pero salieron adelante porque supieron poner su confianza en Dios, abandonándose por completo a la Providencia… de esta manera en la sencillez del hogar, de la vida cotidiana, de los avatares de la vida Magdalena supo encontrarse con el amor de Dios, amor que supo transmitir a sus hijos.
Poco a poco Dios comienza a obrar en esta familia que lo ha perdido todo y que como Jesús ha quedado humillada. Sin embargo, como niños que se abandonan en las manos de Dios deciden comenzar de nuevo su historia. Magdalena siempre a la cabeza de su familia, acompañando de manera silenciosa a su hija y a su nieta.

Teresa Toda al descubrir que su matrimonio se había roto, al experimentar la miseria, al vivir en carne propia las humillaciones se encontrará con los brazos misericordiosos de Dios que la impulsan a soñar con algo más grande. De esta manera, sale adelante porque se siente sostenida por Dios, y como María pone toda su confianza en Él. Guiada por el Dr. Caixal se abre a la voluntad divina y va encontrando paz. Poco a poco comenzará a descubrir el llamado de Dios a consagrar su vida. Sin embargo, el Espíritu actúa dejando ver que todavía no es el tiempo y así Teresa comienza a recorrer el camino de la humildad, configurándose con un Cristo sencillo, manso, humilde, mortificado y lleno de la gloria del Padre que se entrega hasta el holocausto perfecto. Junto a ese Cristo que Teresa descubre va madurando, volcándose a la educación de su hija, con quien muestra una verdadera vocación de madre, lo que más tarde se verá reflejado en su capacidad de entrega y evangelización hacia las niñas pobres y huérfanas.
Teresa Guasch desde temprana edad mostró tener un carácter fuerte y violento, pero gracias a la educación recibida en el hogar fue creciendo en mansedumbre y humildad, sintiendo el amor de Dios a través de los cuidados recibidos por parte de su abuela y de su madre. Ese será el mismo amor, que más tarde derramaría sobre las niñas pobres y huérfanas que Dios pondría a su cuidado.
Sin embargo, estas mujeres tendrán que esperar antes de ver cumplida en ellas la voluntad de Dios. Él se valdrá de largos años para trabajar sus almas en el silencio y en la sencillez del hogar.

No cabe duda que nuestras Madres nos siguen mostrando que el camino que nos lleva al encuentro de Dios está marcado por la confianza y el abandono. Con su testimonio de vida nos siguen invitando a tomar el camino de la Infancia Espiritual y el Anonadamiento.
En los momentos difíciles pongamos nuestra mirada en estas mujeres que creyeron, esperaron y amaron a Dios. De esta manera su testimonio de vida se puede transformar en luz para aquellos que se han desilusionado de la vida, pues ellas nos siguen enseñando que sin importar cuántas dificultades se nos presenten sólo Dios basta.
Estas mujeres, con su estilo de vida sencilla, nos muestran que es posible vivir la santidad en lo ordinario de la vida, y que a la santidad se llega por medio de la humildad, pues la vida de nuestras Madres fue un descenso constante hacia el abismo, para ser elevadas por los brazos de Jesús.




viernes, 22 de marzo de 2019


Siguiendo el ejemplo de la Madre Teresa Guasch

Mi nombre, ISABEL MARIA GALVIS BLANCO, llevo laborando en la escuela Teresa Guasch de Cúcuta 38 años. Comienzo mi compartir reconociendo una de las cualidades de la Madre Teresa Guasch “dedicarse a la educación de los niños desamparados, de bajos recursos y huérfanos”

Gracias a Dios, las Hermanas del colegio El Carmen Teresiano de Cúcuta, continuadoras del legado de la Madre Teresa Guasch, se fijaron en esta comunidad del Barrio 7 de Agosto, que es una comunidad muy necesitada y junto con todos los estamentos de la Comunidad Educativa del Colegio, se dieron a la tarea de construir la escuela que lleva el nombre de Teresa Guasch, de eso van ya 40 años. Por esta escuela han pasado miles de niños educándose.

Me complace saber que la Congregación sigue dando pasos para que la Madre Teresa Guasch sea canonizada. Y yo tengo la esperanza de seguirle pidiendo que nos haga el milagrito de ver realizados todos los sueños que faltan por cumplir en la escuela que lleva su nombre, en cuanto a la terminación de una buena infraestructura. De todo corazón le estamos pidiendo que nos ayude.

Así como la Venerable Madre Teresa Guasch tuvo que sortear dificultades para llevar a cabo su labor, así en la escuela se ha trabajado y se sigue trabajando, con mucho esmero y sacrificios de la comunidad, en pro de la educación de los niños y en la adecuación del edificio. Además, Ella no desfalleció en su labor misionera a lo largo de su vida. También los docentes de la escuela Teresa Guasch nos hemos identificado con su filosofía de vida y trabajo: ser persistentes en la consecución de metas, con la ayuda de Dios, educar con amor a los niños y mantener en alto el ideal institucional.

                                                          Isabel María Blanco
                                                          Docente escuela Teresa Guasch de Cúcuta





Admiro y valoro la historia de la Madre Teresa Guasch

Conocer la historia de la Madre Teresa Guasch ha sido para mí de profunda admiración, por su perseverancia en alcanzar el ideal de ayudar a su Madre Teresa Toda, en la conformación de una congregación dedicada a la niñez huérfana de su ciudad y de inculcarle valores humanos y cristianos.

A comienzo de cada año escolar, cuando se me asigna el grupo de estudiantes, inicio infundiéndoles la fe, el amor a Dios y a la Santísima Virgen, ya que en muchas familias lo tienen olvidado; también me dedico a enseñarles valores de convivencia y de amor por los demás, aceptando sus diferencias y necesidades.

La frase que me atrae de la Madre Teresa Guasch es “LA SENCILLEZ SEA VUESTRO DISTINTIVO”. La sencillez es una virtud que permite aceptar a los demás como son y ayudarles sin esperar nada a cambio, a ejemplo de la Virgen María que fue una mujer sencilla en sus actos y en el amor incondicional que impartía su corazón para todos. Igualmente la Madre Teresa Guasch supo desvivirse por la niñez y juventud con toda sencillez y gratuidad. De esta manera trato de vivir la virtud de la sencillez intentando llegar a todos los que me rodean y de ayudarlos en cuanto me sea posible y esté a mi alcance.

El trabajar en la Escuela Teresa Guasch de Cúcuta, me llevó a conocer la historia de la Madre y el conocerla me ha hecho más humana, porque sé que la labor bien realizada, cada día, deja una huella en cada uno de los corazones de nuestros estudiantes, así como la Madre Teresa Guasch dejó huella en los corazones de las personas que la conocieron y de las que conocemos su historia de vida.  La llama de su fe y de su compromiso por la niñez sigue viva, gracias a las Hermanas Carmelitas Teresas de San José que continúan su legado de amor y de entrega con los necesitados.

                                                               Jenny Marbely Parada
                                                             Docente escuela Teresa Guasch de Cúcuta


lunes, 27 de agosto de 2018




Imágenes celebración Centenario del paso al Padre Madre Teresa Guasch.

Año  2017
Medellín, reunión nacional representantes Fraternidades Colombia.
Apertura Centenario
Colegio El Carmen Teresiano - Bogotá

Eucaristía Clausura Centenario
Santiago 
Inauguración Centenario - Cúcuta

El Zulia
Escuela Teresa Guasch - Cúcuta
Eucaristía Clausura Centenario
Santiago

Folleto Eucaristía Clausura Centenario - Santiago
































La llama hermosa de Teresa Guasch - canción


Letra y música: Juliana Acuña Arjona.     Curso: 8° A

Colegio El Carmen Teresiano - Bogotá


Teresa Guasch siempre tan amorosa
con sus semejantes, siempre con humildad,
ella acogió a las niñas huérfanas de España
y nos fundó una buena Congregación.

Coro
Siempre tan solidaria con los demás
su llama está encendida y nunca se apagará.

Un buen ejemplo nos dio y con eso nos cautivó.
con su honestidad nos brindó más igualdad,
y responsable fue al ver la guerra,
pues nos llevó a la paz y nos brindó su amistad.

Coro
Siempre tan solidaria con los demás
su llama está encendida y nunca se apagará.


El paso que marca la vida y obra de Teresa Guasch en la juventud e infancia de ayer y hoy.


Noviciado “Madre Teresa Guasch” Santiago – Chile

Enedina Navarrete Henríquez – Novicia  de las Hermanas Carmelitas Teresas de San José.



Centenario Madre Teresa Guasch Toda

En el marco de los cien años de la pascua de la Madre Teresa Guasch y aprovechando las clases de pintura que estuve recibiendo,  se me encomendó  la difícil pero hermosa tarea de representar a través de la pintura una obra conmemorativa de dicha celebración. Es así como gracias a la ayuda de la profesora María Teresa Aravena Roca y la motivación de las mujeres que participaban en el taller conmigo como Ana María Schneider Riquelme y Gloria Carrasco comencé el cuadro.

Mi intención era representar de alguna manera el paso que marca la vida y obra de Teresa Guasch en la juventud e infancia de ayer y hoy. Con esta intención fui repasando algunos de los hitos mas importantes del origen de nuestra Congregación y consideré el Santuario de Montserrat uno de los más importantes, ya que solo una vez encomendadas a la Madre de Dios, nuestras Madres Fundadoras pudieron llevar a cabo la dificultosa obra que Dios les inspiró y cuyas asombrosas dificultades todas conocemos.

Del mismo modo pensé en la importancia que tuvo para la Congregación la llegada al nuevo continente, donde su obra fue solicitada con gran interés por diferentes obispos que las recibieron tanto en Republica Dominicana, Chile y Colombia. Seguido de este razonamiento, personalmente consideré que la cordillera de los Andes es a su vez uno de los signos más característicos del sur de América, una gran barrera geográfica que augura las dificultades que tendrían las Hermanas al venir a estas lejanas tierras y que representa cómo las Madres Fundadoras han traspasado mares y cordilleras llevando su obra y misión a los niños y jóvenes más necesitados.

Como soy chilena y de la zona centro sur del país, considero que el árbol autóctono da un carácter nacional y personal a la pintura, la araucaria como árbol  milenario guarda en su altura tantas historias como hechos importantes de mi patria, incluida la influencia de la Congregación en ella, por eso me parecen importantes a resaltar.

La elaboración de este cuadro me llevó bastante tiempo, debido a lo limitado que contaba para dedicarme a él, pero finalmente, después de mucho esfuerzo, dedicación y cariño fue entregado a la Hermana María Anunciación Gil y ella lo ha dispuesto en la sala de comunidad. Algo que me parece muy delicado de su parte, ya que despertará la curiosidad en quienes lo miren rápidamente y será ocasión de dar a conocer la bella historia de dos mujeres fuertes y sensibles a la voluntad de su Señor, que han llevado su carisma a través de generaciones y continentes, con sencillez, humildad y mucha paciencia. Convirtiéndose a través del tiempo en referentes para la mujer de hoy.

Mujeres Fuertes para la Vida


Martha Rocío Lizarazo Arévalo
Coordinadora Hogares Teresa Toda de Colombia





Con motivo de la celebración del centenario de la muerte de la Madre Teresa Guasch, me uno a todos los que hacemos parte de esta gran familia, que está bajo la protección de la Virgen del Carmen y de las dos Teresas, madre e hija, dando gracias a Dios porque de manera creativa y sencilla ha sabido hacerse presente en estas mujeres, quienes inspiradas por el Espíritu Santo decidieron dar su aporte en la construcción del Reino de Dios aquí en la tierra.

He tenido la bendición de crecer recibiendo la formación legada por las fundadoras, y aunque nunca hice los votos religiosos para hacer parte de la Congregación de Hnas. Carmelitas Teresas de San José y no estudié en un colegio Carmelo Teresiano, me siento hija, y no cualquier hija, hija predilecta, pues he podido formarme y crecer a través del ejemplo que quedó escrito y después difundido, en palabras y obras, por parte de algunas religiosas que han sabido vivir la sencillez, la humildad, el abandono y la entrega a los más necesitados, como sin lugar a duda lo querían nuestras Venerables Madres, Teresa Toda y Teresa Guasch.

Al igual que Teresa Guasch, siento que desde los doce años de edad, época en que empecé a acercarme a la Congregación, experimenté el irme “convirtiendo en tierra abonada y preparada para recibir y acoger la llamada que Dios tenía reservada para mi vida”, en el servicio y entrega diaria, primero desde la catequesis parroquial, grupos juveniles, aspirantado, y más adelante desde diciembre del año 1994, hasta la fecha, en Hogares Teresa Toda de Colombia, obra creada para la acogida y formación integral de niñas huérfanas, abandonadas o como recientemente se les llama en términos legales “declaradas en adoptabilidad”, pero que en esencia son mujeres que por diferentes situaciones han sufrido el maltrato, el abandono, la negligencia, el rechazo y muchas otras formas de exclusión y orfandad.  

A ejemplo de Teresa Guasch, quien junto con su madre pudo leer el paso de Dios por sus vidas y su designio amoroso y providente sobre ellas, recibiendo una esmerada educación, sobre todo una formación bien asentada en los principios y valores cristianos, es lo que desde el inicio hasta la actualidad nos ha inspirado, tanto a las religiosas como a los laicos que hemos continuado la obra, para no medirnos en esfuerzos que ayuden en la formación y consolidación del proyecto de vida de las niñas y jóvenes, “talentos sagrados”  que se nos han confiado, ofreciendo educación que les permita conocerse, creer en ellas mismas, desarrollar su habilidades, soñar y transformar sus vidas, buscando que incidan en ellas y en la sociedad que espera contar con mujeres de alta calidad humana, profesional y espiritual.

Como Teresa Guasch, la profunda experiencia de Dios es la que nos ha ayudado como formadores a asumir con paciencia las contrariedades y dificultades presentadas a lo largo de estos casi 23 años, producto no sólo de los altibajos propios en la formación de las niñas, adolescentes y jóvenes, sino también de algunas situaciones dolorosas suscitadas entre las directivas, que más que ayudar a crecer la obra, buscaban su debilitamiento, poniendo a prueba la razón de ser de la misma, pero que al ser Obra de Dios, no tuvo más que fortalecerse y seguir creciendo, acogiendo a lo largo de estos años a 184 niñas, adolescentes y jóvenes que han visto el rostro misericordioso de Dios en mujeres que nos esforzamos en ser madres, maestras y amigas, a ejemplo de Teresa Guasch Toda. 


 “Mantengamos viva la llama de Teresa Guasch”, en palabras, expresiones y acciones concretas que engendren vida, hagan crecer la esperanza, consoliden familia, acerquen a Dios, formen mujeres fuertes para la vida, capaces de vivir con fortaleza y serenidad las tribulaciones, dispuestas a servir, haciendo el bien siempre bien, con sencillo corazón.